«Pase sin llamar»

Como los cartelitos que ponen en algunas oficinas, te invito a recorrer el blog con toda libertad y a conocerme a través de mis reflexiones cotidianas a la luz de las enseñanzas de la Fe Bahá'í. ¿Tenés un ratito? Vení a relajarte y a leerme, café de por medio. Estaré esperando tus comentarios y reflexiones para conocernos un poco más.
La idea es que en el acto de compartir la luz propia a través de nuestras palabras y convicciones, nos enriquezcamos mutuamente y podamos brillar como verdaderos soles en el mundo de la creación.
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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Conferencia Regional Bahá'í - Antofagasta '08: Cómo Empezó Todo Para Mí




El 20 de Octubre de este año, la Casa Universal de Justicia, órgano máximo que rige los asuntos mundiales de la Fe Bahá'í, envió un mensaje a todos los seguidores de Bahá'u'lláh, anunciando una serie de cuarenta y un conferencias en todo el planeta para que los Bahá'ís pudieran juntarse con el doble propósito de "celebrar las hazañas cosechadas hasta ahora" y "deliberar sobre las exigencias actuales". Con este mensaje, la Casa Universal de Justicia puso en movimiento, primero, los corazones y luego, la capacidad de inventiva de miles y miles de personas en los cinco continentes que deseaban obedecer al llamado. A partir de ese día, se originaron muchas historias, algunas inspiradoras, otras ejemplificadoras, aun otras con finales tristes y otras llenas de esperanza, esfuerzos y amistades nuevas. Todas estas historias son dignas de ser contadas y escuchadas. Todas estas historias son reales e involucran a personas reales que en este momento están caminando por algún lugar del mundo. Sin pretender nada más que sacar afuera, aunque sea inadecuadamente, todo lo que siente mi corazón, con más necesidad de contarme que de contar, relato ahora lo que sentí y lo que estoy viviendo. Esta es mi historia.


Mi primer contacto con el mensaje del 20 de Octubre fue justo un día después. Acababa de regresar de una reunión en la que varios miembros de Asambleas Espirituales Locales de mi país se habían juntado para reflexionar sobre los mejores modos posibles de aportar al progreso de la humanidad en los planos espiritual y material. Esa reunión que solo tomó un fin de semana tuvo el poder de reanimarme e iluminar mi mente, de modo que ahora entendía qué y cómo debería hacer si deseaba ser una fuente de bien común. Las ideas, que hasta entonces corrían locas de un lado al otro peleándose el primer lugar en la fila, comenzaron a acomodarse en mi mente, y opté por hacer lo mismo en todos los ámbitos de mi vida. Los días en que caminaba entre neblinas, tratando de ayudar a otros sin saber cómo, ahora tenían sentido. Ahora todo tenía sentido.

Así las cosas, regresé a Tartagal, mi ciudad, con la idea de renunciar a uno de mis trabajos y ganar más días de servicio a la Fe Bahá'í. Por supuesto, durante el largo viaje de regreso, me cuestioné cómo haría para llegar hasta fin de mes, pues aun con tres trabajos distintos, todavía debía estirar los billetes para hacerlos llegar hasta el día treinta; me pregunté en qué quedaría la tan ansiada maestría que deseaba comenzar, encima en otro país; traté de responder a la pregunta de cómo se hace para pagar luz, teléfono, cable, comida y mascota cuando apenas te alcanzará para una comida sencilla todos los días. Al lunes 20 de Octubre lo pasé feliz y analizando mis verdaderas posibilidades de renunciar al trabajo. Me surgieron preguntas, pero detrás de ellas estaba este sentimiento irreprimible de querer dedicar tiempo, fuerza y vida a levantar a la comunidad bahá'í de Tartagal. La respuesta me llegó al día siguiente, cuando abrí mi cuenta de correo y encontré una carta de la Asamblea Espiritual Nacional dando una breve introducción al mensaje enviado por la Casa de Justicia.

Comencé a leerlo con avidez, pero palabra por palabra, con la dedicación y la entrega que un niño le pone al último de sus caramelos favoritos. La carta hablaba de un "aumento en la conciencia de la eficacia" del Plan de Cinco Años, informaba sobre la preparación de los amigos en todo el mundo "para la expansión sitemática" y manifestaba la esperanza de la Casa Universal de Justicia de "presenciar una oleada de programas intensivos de crecimiento lanzados en los meses previos a Ridván del próximo año".

Todo eso me gustó. Continué destilando el azúcar de las palabras y encontré un doble reto, así que asumí que ese doble reto era para mí, venido directamente de Dios. Debía yo aprender a "identificar segmentos de la sociedad receptivos" para "compartir el mensaje de la Fe", por un lado, y "comprender en la práctica" cómo integrar todos aquellos elementos que hacen a una "pauta sana de crecimiento" de cualquier sociedad. Ya comenzaba a vislumbrar el trabajo que tenía por delante, y me gustaba. El deseo de liberar horas de trabajo para dedicarlas al servicio de la Fe se agudizó dentro mío. Las buenas noticias del primer párrafo y el desafío que Dios Mismo me planteaba comenzaron a bullir aquí adentro, como si esa azúcar, destilada a fuerza de leer y releer, ahora fuera puesta a fuego lento para exaltar su sabor. A medida que su dulce me inundaba, el aroma a triunfo me envolvía y me embriagaba. No podía hacer más que seguir leyendo, seguir libando.

Toda la carta era un llamado a servir, servir con esfuerzo. Me entusiasmé y me emocioné, al punto que el último párrafo me tomó por sorpresa. Esperaba yo una fiel promesa de oraciones en los Santuarios Sagrados, pero hubo otra cosa más. Cuando un mensaje de la Casa Universal de Justicia comience diciendo "Con el fin de ofrecer la oportunidad de...", más te vale estar sentado porque lo que sigue, de seguro te hará tambalear de la emoción. Al menos ese efecto tuvo conmigo. A esta altura mis ojos lloraban solos y sentía un levísimo ardor en los labios. "Anunciamos la convocatoria a una serie de conferencia regionales, cuarenta y una en total..." No podía más. Abrí los ojos grandes, tanto para leer bien el nombre de la ciudad que sería mi anfitriona, como para dar más espacio a las lágrimas, que ahora acudían apuradas a derramarse por amor. "Abiyán, Accra, Almaty, Antofagasta..." Demás está decir que me lloré hasta los caracteres de la carta, incluido el de los espacios, cuánto más el de cada letra llena de triunfo. Me apresuré a caer de rodillas al costado de mi cama, sabiendo no sé por qué ni cómo, que yo estaría allí, celebrando y deliberando, viendo y asumiendo, hazañas y exigencias. Con los ojos cerrados, henchido de emoción, llorando de alegría, le agradecí a Dios en oración y me levanté, todavía sin poder ver bien a causa de las lágrimas, pero con la mente clara, pensando en cómo hacer para viajar, en cómo hacer para que fueran todos.

2 comentarios:

julieta dijo...

hola julio!!!
me encanto! una experincia muy alentadora!
vamos por el 2011! o mejor,para el 2010!!!=)
un abrazo

Darobb dijo...

Querido Julio... Un placer pasear por aquí, un placer muy bello volverte a ver en la Conferencia y mis sinceros respeto por tu bello trabajo... recibe mis cariños y desde ya tienes mi musica para que suene en tu blog... sino tienes el CD en mi sitio www.dariocardoso.cl podrás bajar la cancion dedicada a El Báb (Prisión de hierro) y la canción a Badi. Un gran abrazo y nuevamente mis felicitaciones por tu blog... Hasta pronto, un gran abrazo!!! Darobb (el pelu)

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